Biografía de Félix Rodriguez de la Fuente

En la década de 1970 en España un personaje destacaba por encima de todos los demás, Félix Rodríguez de la Fuente. Cuando en 1980 murió en un accidente de avioneta en Alaska la noticia convulsionó a todo el país, especialmente a los más pequeños. Este naturalista, aventurero y comunicador revolucionó el mundo de la televisión.

Su nombre está asociado al arte de cetrería, a la fauna ibérica y a los grandes documentales sobre la naturaleza

Nació en 1928 en Poza de la Sal, un pueblo de pastores de la provincia de Burgos. Ya en su infancia mostró curiosidad y fascinación por la naturaleza. De su padre y de los pastores que le contaban antiguas leyendas heredó su peculiar manera de contar historias.

Fue enviado a estudiar en un colegio religioso en la ciudad de Vitoria y, si bien adquirió una buena educación, echaba de menos la vida de campo de su pueblo. En 1946 comenzó sus estudios de medicina en Valladolid y también se aficionó al atletismo, a la gimnasia sueca y a las novelas de aventuras.

En su etapa universitaria sus profesores y compañeros de aula se asombraron de sus dotes como orador. Acabó la carrera de medicina aunque en realidad no tenía vocación de médico. Se especializó en estomatología, pero su etapa profesional como dentista fue muy breve.

En la década de 1950 conoció a un eminente biólogo, José Antonio Valverde, con el que descubrió su auténtica pasión por el mundo animal. Por entonces comenzó su interés por rescatar las técnicas medievales de la cetrería y por comprender el comportamiento de los animales salvajes.

En la década de 1960 su curiosidad se dirigió hacia otro ámbito: la conservación del medio natural

En la película "El Cid" de 1961 colaboró como asesor de cetrería. Gracias a su labor y a la de otros conservacionistas, en 1966 las aves rapaces fueron declaradas especies protegidas.

Con su primer largometraje, "Alas y garras", ganó varios premios internacionales. A partir de entonces inició su carrera como comunicador en la televisión pública, la única que existía en aquellos años.

Sus publicaciones en la prensa y sus documentales de fauna animal fueron toda una novedad en un país con un escaso interés por la naturaleza. Su programa "El hombre y la tierra" se dio a conocer en todo el mundo.

Si bien su tarea como divulgador del mundo animal era admirada y reconocida internacionalmente, ganaderos, pastores y cazadores criticaron duramente la labor de Félix en defensa del lobo ibérico.

A pesar de las críticas, Félix consiguió que los lobos fueran protegidos en la península ibérica.

El hombre que educó a un país en el amor por la naturaleza

Cuando Félix Rodriguez de la Fuente aparecía en las pantallas de televisión era imposible no escucharle. Hablaba de la tristeza del aullido del lobo, del vuelo de los halcones, de las selvas tropicales o de las anacondas del Orinoco. Niños y adultos quedaban prendados con sus reportajes de animales y con su estilo apasionado e inconfundible para comunicar.

Los once tomos de su enciclopedia sobre la fauna mundial no podían faltar en las estanterías de los hogares españoles (esta publicación fue traducida a 14 idiomas y solo en España se vendieron 18 millones de volúmenes).

Los grandes humoristas le imitaban en los programas de entretenimiento. Gracias a él los españoles empezamos a amar el reino animal. Ningún español de más de más de 50 años puede olvidar a Félix Rodríguez de la Fuente.

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