Biografía de Eva Perón

Mayormente conocida como Evita por el pueblo y sus seguidores, Eva María Duarte de Perón es históricamente renombrada por ser la esposa del presidente argentino Juan Domingo Perón, y por haber sido representante durante sus gobiernos de los sectores más humildes y necesitados. Esta mujer es elegida por muchos grupos de mujeres feministas y entre muchos grupos de trabajadores como referente por su lucha contra la desigualdad y la injusticia.

Al mismo tiempo, se considera que su figura controversial ha generado mucho desprecio y disgusto entre diversos grupos por sus acciones.

Un origen humilde y una elección de vida

Nacida en la localidad de Los Toldos, en la provincia de Buenos Aires, María Eva Duarte fue hija de una unión no legal entre quienes serían sus padres. Su progenitor, Juan Duarte, tuvo una relación amorosa extramatrimonial con la madre de Eva, Juana, y luego de tener a la niña las abandonó para volver con su esposa original. Esto significó que su infancia y sus primeros años fueran de mucha penuria y sacrificio económico. En aquella época, principios del siglo XX, las familias extramatrimoniales no tenían derecho a reclamar por asistencia o ayuda.

Cuando Eva creció comenzó a interesarse por las actividades artísticas, especialmente el canto y la actuación y fue esto lo que le permitió tomar la decisión de mudarse a Buenos Aires. Allí participaría en locales donde se cantaba el tango e intentó ganarse la vida en un mundo completamente distinto al suyo y donde los peligros reinaban por todos lados para una jovencita de menos de veinte años.

Llegó a actuar en compañías de teatro y en radio y fue el famoso terremoto ocurrido en San Juan en 1944 lo que la llevó a asistir a una gala de solidaridad para los damnificados. Allí conoció a Juan Domingo Perón y su vida cambió para siempre.

La entrega por los más pobres como una convicción para todo el resto de sus días

Cuando Eva Duarte conoció a Perón, que actuaba como Secretario de Trabajo en aquel momento, supo que su unión sería para siempre. La entrega al matrimonio pero luego y especialmente a la obra de su marido al frente del gobierno serían lo que convertirían a Eva en Evita, la abanderada de los pobres. Como su rol de primera dama no le permitía tomar decisiones ni participar de ningún modo en el gobierno, Evita supo crearse sus propios espacios de acción y cambió.

Al sentirse despreciada y juzgada por las damas de la clase alta a quienes debía contactar para pedir asistencia para los más humildes, Evita tomó una decisión fundamental: creó su propia fundación (que llevaría por siempre su nombre) y desde donde aseguró fondos del Estado para asistir y ayudar a los trabajadores, desocupados, niños y niñas del país.

Otro de sus logros fue insistir en la importancia del voto femenino, que para entonces era sólo un sueño para las mujeres argentinas. Tomando proyectos creados por mujeres que la habían precedido, Evita convenció a Perón de la relevancia de tal acto y así es que se convirtió también entonces en una abanderada de las mujeres. Su muerte, a causa de un duro cáncer, significó un golpe muy fuerte tanto para el pueblo peronista como para el mismo Perón, quien no se recuperó nunca de aquel golpe y de la ausencia de su más grande compañera.

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