Biografía de Ernesto Sábato

Este novelista, ensayista y pintor argentino nació en 1911 en Rojas, un pequeño municipio de la Pampa. De una forma alegórica su localidad natal ha aparecido en varias de sus obras, como "Abaddón el exterminador" o "Sobre héroes y tumbas".

Fue el décimo de una familia de once hermanos, todos ellos varones. Sus padres, emigrantes italianos, le educaron a él y a sus hermanos con actitudes severas. El sustento económico familiar provenía de un molino harinero que era propiedad de su padre.

Abandonó su pueblo para estudiar el bachillerato en la ciudad de La Plata y, según contó en alguna entrevista, por las noches lloraba al sentirse solo y desplazado.

De la ciencia a la literatura

En la universidad estudió física y matemáticas y con el tiempo se convirtió en un prestigioso científico. A principios de la década de 1940 tuvo una profunda crisis sobre su vocación científica y decidió dedicarse por completo a la creación literaria. La investigación científica relacionada con la invención de la bomba atómica provocó en Sábato una gran decepción (en varios de sus trabajos expuso sus ideas sobre la amoralidad de la ciencia contemporánea).

En su juventud se interesó por los ideales anarquistas, pero finalmente se unió al movimiento comunista. En 1934 se desvinculó de las tesis comunistas, pues no compartía el totalitarismo stalinista. Tras dejar un congreso de jóvenes comunistas en Bruselas, huyó a Paris con un pasaporte falso. Allí contactó con artistas del surrealismo y escribió su primera novela, "La fuente muda".

Antes de abandonar definitivamente su actividad como científico, dio clases en la Universidad de la Plata, trabajó en el laboratorio Curie de Paris y en el MIT, una de las universidades de Estados Unidos con mayor prestigio académico.

Su obra literaria no es más extensa porque la mayoría de sus libros fueron destruidos por el propio autor antes de su publicación. Algunas de sus novelas no acabaron en la hoguera porque Matilda, su esposa, logró salvarlas de las llamas y gracias a ello pudieron publicarse.

Matilda Kusminsky y Ernesto Sábato se conocieron cuando ella tenía 17 años y ambos compartían los ideales del marxismo.

La mayoría de críticos literarios coinciden en una idea: los argumentos de las novelas de Sábato son metáforas que permiten reflexionar sobre la condición humana. Desde un punto de vista político y literario es considerado la antítesis de otro gran escritor argentino, Jorge Luis Borges. El llamado boom de la novela hispanoamericana fue un fenómeno comercial muy alejado de su temperamento.

Sábato nunca ocultó su antiperonismo, pero al mismo tiempo expresó su admiración por la figura de Evita. Exaltó al Che Guevara, pues consideraba que su espíritu era realmente revolucionario y emancipador y nada tenía que ver con los "revolucionarios de salón". En varios momentos de su vida ocupó temporalmente cargos relevantes para entidades públicas u organismos internacionales.

Su activo papel en la denuncia de la dictadura argentina

Su actitud humanista y su compromiso con la justicia social hicieron que en 1984 el presidente Alfonsín le propusiera como uno de los responsables de la "Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas". Este documento es un trabajo exhaustivo en el que se denuncia el terrorismo de estado durante la dictadura argentina. El prólogo del informe lleva la firma de Ernesto Sábato.

Sin Matilde

Gracias a Matilde Kusminsky existen lectores de Sábato en el mundo entero. Cuando ella murió en 1998 tras una larga enfermedad, el escritor se fue apagando poco a poco. Sus problemas de visión se agudizaron y apenas salía de su casa en las afueras de Buenos Aires.

Murió a los 99 años aquejado de una neumonía.

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