Biografía de Ernesto -Che- Guevara

Su efigie, simple, en un sólo color contra el fondo, realizada a partir de un retrato hecho por el fotógrafo Alberto Díaz Gutiérrez (más conocido como Korda), ha pasado a ser una de las imágenes más reproducidas de la historia moderna (y probablemente, de toda la historia) y, paradójicamente, hasta se ha convertido en un icono del capitalismo que él tanto denostó y combatió. Esta es su historia.

Ernesto Guevara, que pasaría a la posteridad como Che Guevara, nació en Rosario (Argentina) el 14 de junio de 1928, en el seno de una familia adinerada.

Toda una paradoja para quien sacrificó su vida (literalmente) luchando por la redistribución de la riqueza en favor de los más pobres.

Su infancia transcurrirá entre continuos viajes a lo largo y ancho del país, debido a los negocios de su padre, estableciéndose finalmente en la provincia de Córdoba, con un clima más benigno para que el joven Ernesto se cuidara el asma que sufría.

Precisamente esa asma, que le dificultaba la práctica de actividades como el deporte, lo convirtieron en un ávido lector, permitiéndole desarrollar más su faceta intelectual.

Por aquel entonces, y hasta que acabó sus estudios, las preocupaciones políticas y sociales de Guevara eran nulas. Vivía bien, y desconocía la dura realidad del mundo.

En 1948, y establecido con su familia en Buenos Aires, empieza sus estudios de medicina, que terminará en 1953. Será durante este periodo, y alternando con la práctica del rugby, que cimentará una ideología política de izquierdas, pese a que meramente como simpatizante, y no como activista.

También durante esta etapa de su vida empezó a viajar, con pocos recursos -lo que hoy en día diríamos “buscándose la vida”-, una experiencia que le cambió la vida.

Guevara llegó a viajar por toda Suramérica, viendo a su paso por distintos lugares la pobreza que atenazaba a las clases más humildes, y las diferencias sociales. Estas experiencias le marcaron definitivamente, y le permitieron madurar su pensamiento izquierdista y antiimperialista.

Especialmente importante para Guevara fue el viaje en moto que hizo por todo el continente en 1952 acompañado por su amigo Alberto Granado.

Su visión era también panamericanista, es decir, Guevara no veía un continente dividido en países, sino un pueblo diverso y mestizo que abarcaba desde México hasta la punta sur del continente americano.

En el 53 vuelve a ponerse en ruta para acabar quedándose en Guatemala en 1954 por un espacio de nueve meses.

Aquí vivió el golpe de estado contra Jacobo Arbenz orquestado por los Estados Unidos tras la crisis sufrida con la compañía norteamericana United Fruit.

De Guatemala pasaría a México, siendo ya un convencido militante comunista, aunque heterodoxo, poco dado a cumplir la disciplina de partido, una alma libre y un librepensador (algo siempre peligroso para las élites ortodoxas).

En México se quedaría del 54 al 56, y aprovechó la estancia para casarse con Hilda Gadea (una militante izquierdista peruana que había conocido en Guatemala) con la cual tuvo una hija y, sobretodo, para trabar amistad con un refugiado cubano cuyo pensamiento político coincidía con el de Guevara.

Fidel castro, líder del Movimiento 26 de Julio, provocaría una honda impresión en el Che (cuyo mote ya había sido establecido en Guatemala por otro exiliado cubano), invitándole a unirse a su movimiento, inicialmente como médico.

Tras entrenarse intensivamente y pasar una temporada en prisión cuando el grupo fue detenido por las autoridades mexicanas, Ernesto es uno de los integrantes del célebre Granma, el yate reciclado a precario transporte de tropas que llevará a los revolucionarios a Cuba.

En la jungla, el Che actuó como médico y como mando de los combatientes. Sus cualidades para el mando militar han sido alabadas y criticadas a partes iguales.

Por lo que parece, el Che era un excelente acicate para sus tropas, animando a sus soldados en combate, pero a nivel de conocimientos tácticos y dotes de mando, no era más que un mero aficionado que se fue curtiendo con la experiencia, pero sin llegar a algo más allá de mediocre.

El mando del Che también se caracterizaría por una fuerte disciplina (lo que no significa que fuera arbitraria, sino más bien lo contrario), y por la preocupación social de que sus tropas aportaran al campesinado de las zonas donde luchaban, algo que entendía como ganarse a la población local para que les ayudara, y también como su obligación pues luchaban para mejorar las vidas de esas mismas gentes.

También de esa época viene la leyenda negra del Che, que lo dibuja como un mercenario sin piedad capaz de cometer las peores atrocidades, una imagen alentada por la prensa afín al régimen de Batista.

Una vez derrotado el régimen de Batista y con Castro y los “barbudos” en el poder, Guevara pasó a desempeñar diversos roles en el gobierno, como el de Ministro de Industria y Presidente del Banco Nacional.

No obstante, el Che era un hombre de acción y no estaba preparado para este tipo de tareas de despacho, aunque fueran directivas.

También fue responsable de establecer los polémicos tribunales sumarios que juzgaron a denominados enemigos del estado y, en muchos casos, los condenaron a muerte. La imparcialidad de dichos tribunales es todavía hoy un tema de debate entre partidarios y detractores de la revolución cubana.

Para Guevara, el proceso revolucionario había empezado con éxito en Cuba, pero ahora debía extenderse a toda América Latina.

Y aquí chocaba con Castro, quien había luchado por Cuba y se contentaba con el éxito en dicho país, sin abrazar ningún plan de revolución panamericano y/o mundial.

En 1959 se casa con Aleida March, con quien posteriormente tendría cuatro hijos, y empezaría su carrera diplomática con un viaje en el que recorrió países como Egipto, Indonesia, India, o Yugoslavia.

Durante este periodo, se distanció de Fidel Castro, lo que eventualmente facilitaría su partida de la isla. Algunos historiadores han afirmado que su marcha representó un “descanso” para Fidel, ya que de esta forma se quitaba de encima un elemento “molesto” que en algún momento podía cuestionar su poder o, por lo menos, su forma de hacer las cosas y su objetivo final.

Podríamos decir que el Che era un idealista que perseguía materializar su sueño, mientras que Fidel era alguien pragmático y aferrado al poder.

Es así que instigó diversos movimientos guerrilleros que no fructificaron, incluyendo uno en su Argentina natal. Pero, al colisionar con Castro y fracasar, decidió cambiar de miras y posó su vista sobre otro continente: África.

En 1965 se trasladó a la República Democrática del Congo, donde la situación se había deteriorado hasta convertirse en una guerra civil tras el asesinato, en 1961 de Patrice Lumumba (acción promovida por la CIA y ejecutada por los servicios secretos belgas).

La experiencia fue un completo fracaso, como el mismo Che aceptaría en sus diarios, y los cubanos allí desplazados, con él a la cabezo, tuvieron que retirarse del país.

A partir de aquí, traza los planes para el próximo destino, que sería el último: Bolivia.

En Bolivia, a la que llega en noviembre de 1966, Guevara será víctima de su falta de conocimientos militares y logísticos, y de una mala planificación de la campaña.

Pese a su aura, no ha hecho un trabajo de campo previo exhaustivo, y no contará con el apoyo esperado y necesario por parte de la población local, que verá a su guerrilla como unos intrusos extranjeros que vienen a meterlos en problemas, más que no a unos libertadores.

La guerrilla empezó a desangrarse lentamente en enfrentamientos con el ejército que resultaron infructuosos. Los militares bolivianos estrecharon el cerco con ayuda de información de inteligencia suministrada por los Estados Unidos.

Dicen que ni Fidel ni la Unión Soviética movieron un dedo para ayudar a Guevara porque la idea de enfrentamiento abierto con el bloque capitalista y, en concreto los Estados Unidos, que este profesaba, era un peligro para el clima de coexistencia pacífica entre capitalismo y comunismo que la URSS pretendía.

El 8 de octubre, Guevara es herido en combate y luego capturado por el ejército en la Quebrada del Churo. Se dice que su ejecución fue aprobada en Washington, aunque las pruebas no han sido desclasificadas todavía bajo la ley de secretos estadounidense.

Trasladado al pueblo de La Higuera (donde actualmente hay un memorial en su honor), el Che es consciente de lo que va a pasar cuando escucha los disparos que acaban con la vida de los otros dos compañeros que habían sido hechos prisioneros con él. La excusa del ejército boliviano para tapar la ejecución sumaria es que murió de sus heridas en combate.

El Che fue sumariamente ejecutado en la Higuera el 9 de octubre de 1967. Sus restos, llevados a una base aérea del ejército boliviano, fueron expuestos al público.

Hay numerosas fotos del dominio público de la exposición del cadáver del Che, en el que algunos han querido ver una semejanza con la típica imagen de Jesucristo.

Finalmente, el cadáver fue enterrado en secreto en una fosa común situada en la misma base aérea, y no fue hasta 1997 en que se recuperó para darle la adecuada sepultura.

Al cadáver le faltaban las manos, que le fueron cortadas y acabaron en poder de Fidel Castro. Se explica que este las mostraba (debidamente preservadas en un tarro con un líquido conservante) a sus visitantes internacionales, como jefes de estado, con el consiguiente asqueo de estos...

Como colofón a esta historia, me gustaría explicarles una anécdota; hace unos años, yo era uno de los socios de una empresa de servicios informáticos, en la cual ofrecíamos servicios tanto a particulares como a empresas. Entre estos servicios, el de clases, tanto en grupo como particulares.

Yo mismo daba algunas de esas clases, pues siempre he tenido el gusto por enseñar, y tenía entre mis alumnos de clases particulares a un señor, ya mayor, llamado Guevara de apellido.

Nunca le di mucha importancia al apellido ni lo relacioné, hasta que él, un día me dijo que era pariente lejano del Che: resulta que el hermano de su abuelo (o por ahí) y su familia, habían emigrado desde Gerona (en Cataluña) hasta Argentina, estableciéndose allí, y dando lugar a la genealogía paterna del Che.

No sé si la historia era auténtica o no, pero la humildad del hombre (muy buena persona, por cierto, de quien guardo gran recuerdo), y la forma inocua con la que hizo el comentario, me inclinan a pensar que, por lo menos, él así lo creía sinceramente.

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Fotolia. (en orden de aparición)
Toniflap, MBF


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