Biografía de Eolo, Dios del Viento

Cuando hablamos de energía eólica, reconocemos inmediatamente que esta es la que deriva del viento. Pero ¿qué relaciona las dos palabras, “viento” y “eólico”? Dicha relación se encuentra en la mitología griega y, más concretamente en el personaje de Eolo.

En la mitología griega, Eolo era el guardián de los vientos, y vivía en la isla de Eolia.

Dicha isla era flotante. Curiosamente, hay dos localizaciones insulares relacionadas con la mítica Eolia: una región de Anatolia, que comprendía entre otras la isla de Lesbos, y unas islas al norte de Sicilia. Ambas zonas están relacionadas de una u otra forma con el mítico Eolo.

Eolo tenía la capacidad de guardar los vientos en una caja, o bien de hacerlos soplar a voluntad. Era, por ello, muy venerado por los navegantes, ya que la navegación antigua se realizaba a remo y, principalmente, a vela y, por lo tanto, completamente dependiente de los vientos.

Eolo juega un papel en la Odisea de Homero, en la cual ayuda a Ulises a llegar a Ítaca, haciendo soplar el viento propicio y dándole también un saco de donde podrá sacar varios vientos que lo impulsen.

Pero la tripulación del barco de Ulises, pensando que el saco contenía riquezas, lo abren, liberando todos los vientos y, con ello, impulsando el buque nuevamente hacia la isla de Eolo, y no hacia su destino de Ítaca. Esta vez, Eolo se niega a ayudarlos de nuevo.

Muchas de las representaciones de Eolo lo muestran soplando, en clara referencia a la acción del viento.

También era muy demandado por los demás dioses, ya que tenía la capacidad de desatar la furia de los vientos para provocar desastres y, con ello, barrer a los enemigos. Como en la Eneida, cuando Juno le ofrece a una ninfa como esposa a cambio de que impida a la flota de Eneas desembarcar en Italia.

En este caso, y sintiéndose ofendido porque los troyanos supervivientes iban en barco a través del mar, su dominio, el dios Poseidón les ayuda a recabar en Libia. A la postre, Eneas sería un antepasado de Rómulo y Remo, siendo considerado así el fundador de la estirpe que alumbraría a Roma y, por lo tanto, ligando esta ciudad itálica con la Grecia clásica.

Además de Eolo que controlaba a los vientos, también existían dioses menores para determinados vientos.

Por ejemplo, el viento del norte era representado por Boreas. En general, hay cuatro dioses para los vientos de los cuatro puntos cardinales principales (incluido el citado boreas), y cuatro más para los puntos situados entre los anteriores (noreste, sureste, noroeste, suroeste).

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