Historia de Eneas

Fue uno de los héroes más trascendentales de la mitología grecorromana, cuya fama la cosechó por su incursión en la gesta bélica más comentada de la antigüedad clásica: La Guerra de Troya.

El conflicto bélico de Troya, en el cual participó este héroe, enfrentó a una coalición de ejércitos contra la ciudad de Troya y los aliados de ésta

Lo que se sabe de la misma ha sido inmortalizado en los poemas Odisea e Ilíada, las epopeyas escritas por el máximo referente de la poesía griega Homero.

La aparición de Eneas en las páginas escritas por Homero fue ciertamente menor respecto de otros héroes como Aquiles o Héctor, en tanto, ha sido el poeta romano Virgilio, a través del poema Eneida, quien lo colocó en un lugar protagónico absoluto de la historia grecorromana

Muchos siglos después (XVII), su leyenda siguió viva, y prueba de ello es que hasta fue una inspiración para el gran dramaturgo inglés William Shakespeare quien lo incluyó en su obra: Troilo y Crésida.

Sus padres fueron Anquises, descendiente directo de Zeus, y Afrodita.

Durante el periplo troyano se enfrentó con el héroe griego Aquiles con quien mantuvo una larga rivalidad.

Tras la caída de Troya, de acuerdo a lo que narra Virgilio, Eneas huye, y protagonizó otro hito histórico: la fundación de Roma, la ciudad que por muchos siglos fue el epicentro de la política, el derecho, la cultura y el arte de occidente

Antes de concretar de llegar a territorio romano debió atravesar un largo y complejo viaje en el que se sobrepuso a obstáculos y enfrentó la perdida de seres queridos como su padre y su primera esposa.

Cuando arribó a la desembocadura del río Tíber, avanzó hacia la ciudad de Palanteo donde instauró su reino tras casarse con Lavinia, este acontecimiento sentó el germen de lo que sería una de las civilizaciones más importantes de la historia occidental: la romana.

Su descendiente Rómulo fundó dicha ciudad en la parte alta de la colina Palatina, en el siglo VIII A.C. y fue su primer rey

El reconocimiento de Eneas en la pluma de Virgilio llegó como un encargo del emperador romano Augusto, sucesor y sobrino de Julio César, quien quería contar con una poema épico que lo destaque.

La leyenda Eneas había trascendido hasta ese siglo I A.C. en el cual la ciudad de Roma gozaba de un prestigio, un poderío, y una paz inédita en su historia.

Si bien es un hecho concreto que Virgilio encontró mayormente la inspiración en los poemas de Homero para escribir la Eneida, como aporte original y muy personal supo atribuirle al personaje un carácter y una impronta típicamente romanas que los diferenció de los griegos.

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