Biografía de Encarnación Ezcurra

Si bien durante el siglo XIX la presencia de las mujeres en la política argentina era una rareza porque los usos y costumbres solo les reservaban un papel protagónico y decisivo en el hogar, educando a los hijos, acompañando al esposo, y atentas de las tareas domésticas, hubo algunas excepciones como esta...

Esposa de Juan de Manuel Rosas, quien fuera gobernador de Buenos Aires, y la máxima autoridad del país, por aquel tiempo llamado Confederación Argentina (1829-1852), se desempeñó como una auténtica política cuando su esposo la necesitó en ese rol

Nació en Buenos Aires, el 25 de marzo del año 1795, en el seno de una familia acaudalada.

Su padre era comerciante y había ocupado cargos públicos durante el Virreinato del Río de la Plata.

Se casó con Rosas en 1813, a los 18 años, y tuvieron cuatro hijos, entre ellos la célebre Manuelita Rosas, quien se convirtió en la fiel compañera personal y pública de su padre cuando ella murió.

El primogénito de la pareja, Pedro, fue adoptado, porque en realidad era el hijo extramatrimonial de su hermana Josefa, y como las tradiciones de la época eran tan estrictas con las mujeres solas que quedaban embarazadas, se encontró esa solución para defender el honor de Josefa.

Lejos de permanecer en su casa ocupándose de los quehaceres domésticos y la crianza de sus hijos, fue la más fiel "soldada" de su marido y de la causa federal que este defendió

Mientras Rosas se encontraba fuera de Buenos Aires, liderando la campaña del desierto para recuperar territorio que estaba en manos de los pobladores originarios, ella asumió la autoridad y el control de la provincia, en nombre de su marido.

Impulsó en 1833 la Revolución de los Restauradores, un conflicto armado que enfrentó, a los rosistas contra los unitarios y los federales cismáticos, tal como se llamaba a los opositores a Rosas, mientras que los apostólicos lo apoyaban

Dicha revolución culminó con el derrocamiento de Balcarce y la asunción de Rosas, ya sí dueño de facultades extraordinarias y con la suma del poder público en sus manos, como había pretendido al final de su primer mandato (1831) y por ello renunció dándole paso al mencionado Balcarce.

Por otra parte, se le atribuye haber promovido el nacimiento de la Sociedad Popular Restauradora, conocida popularmente como Mazorca, brazo armado del gobierno de Rosas, hoy la llamaríamos una fuerza para policial y muy violenta, e integrada por federales y acérrimos defensores de este y su política

La mazorca fue sin duda alguna la protectora y difusora de la ideología rosista y su gran sostén durante los 17 años en el poder (1835-1852), y para cumplir esos objetivos no escatimó en procedimientos violentos y represivos: persecuciones, detenciones ilegales, violaciones de derechos humanos.

Falleció inesperadamente en Buenos Aires, el 20 de noviembre del año 1838, a los 43 años.

Su marido, inmerso en un profundo dolor por la desaparición de su compañera política y de vida, le ofreció gran cantidad de homenajes póstumos como ser: un funeral con todos los honores de estado, un libro, y los motes de la restauradora y la heroína de la Federación.

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