Biografía de Emiliano Zapata

Cara y espíritu visible de la historia mexicana reciente, el reconocido Emiliano Zapata fue uno de los hacedores de una de las revoluciones más importantes del siglo XX, aquella que tuvo lugar en México y que buscó romper con siglos de dominio y explotación. Los logros de este hombre, sin embargo, no fueron solamente suyos sino del pueblo mexicano que, siguiendo sus enseñanzas, se plegó a tan honrosa gesta.

El campo, hogar para la desigualdad pero también para la lucha

Nacido en el año 1879 en la localidad de Anenecuilco, en el estado mexicano de Morelos, Emiliano Zapata fue hijo de una humilde familia de campesinos que dedicó su vida al trabajo de la tierra y, básicamente, a la supervivencia debido a las deplorables condiciones de la mayor parte del campesinado para aquella época.

Mientras gran parte del pueblo mexicano vivía en la miseria casi absoluta y permanente, las oligarquías y sectores poderosos del país actuaban con desdén hacia la igualdad y llevaban estilos de vida exagerados en lujos y ostentación.

Desde temprano, entonces, Emiliano creció como testigo directo de la desigualdad y de los efectos que los enormes latifundios en manos de unas pocas personas ejercían sobre los incansables campesinos. Ya desde sus trece años debió dedicarse de lleno al trabajo de la tierra debido a la temprana pérdida de ambos padres. Allí experimentó las inclemencias de tal labor y comenzó a desarrollar sus posturas políticas e ideológicas, que lo convertirían en uno de los hombres más importantes de la historia de México.

La revolución: un horizonte posible

Su rol como jefe o líder del grupo de campesinos de su localidad de nacimiento le permitió acercarse más a la lucha política y fue así que y desde joven comenzó a idear la posibilidad de preparar un reclamo fuerte y que sentía justo a los gobernantes del territorio mexicano.

Con un número cada vez más creciente de seguidores, y el apoyo de sectores de la política que veían en la oligarquía mexicana la causa de todos los males, Emiliano se convirtió rápidamente en referente de los campesinos, presentando en 1911 el famoso Plan de Ayala. En él se asentaban los puntos y reclamos principales de los revolucionarios, que rápidamente se extendieron a todas las provincias del país y estallaron en un grito unido por justicia e igualdad.

Debido a la lentitud misma del proceso revolucionario, Zapata se encargó por sí mismo de apropiarse físicamente de tierras que se encontraban en manos de latifundistas para entregarlas a campesinos que las trabajaban realmente.

Pero ninguna revolución es fácil. Las idas y vueltas de los sectores políticos, la traición y la corrupción misma de quienes aspiraban al poder sin importarles realmente las condiciones de vida de los campesinos llevaron a muchos obstáculos que no permitieron avanzar fácilmente los logros.

El desgaste de casi diez años de lucha, más el clamor popular de quienes lo adoraban como a un padre, fueron también razones por las que sus enemigos buscaron, en 1919, acabaron sus sueños. Hasta el último día luchó por sus ideales de libertad, justicia e igualdad.

Un asesinato planeado terminó con su vida cuando Emiliano se encontraba en su casa y convirtió al revolucionario en leyenda. Desde entonces, su convicción y su entrega a la lucha cambiarían para siempre la historia de México y de Latinoamérica. Tenía 39 años.

Arte Fotolia: Bill Perry

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