Biografía de Elizabeth Taylor

Elizabeth Taylor es claramente una de las figuras artísticas del siglo XX, dedicada y única actriz que con su belleza pero también su talento destacó en el mundo del cine y logró convertirse en un ícono de la etapa clásica del séptimo arte. Su tumultuosa vida personal, como la de muchas otras figuras de su talla, llamó muchas veces la atención en los medios pero su carisma incomparable le permitió siempre seguir siendo amada y recordada a nivel internacional.

Una historia vinculada directamente al arte y a la expresión personal

Para conocer un poco más sobre la vida de Liz Taylor debemos comenzar diciendo que esta afamada figura nació en Inglaterra, más exactamente en el barrio londinense de Hampstead, uno de los más asociados al arte y la cultura.

Su fecha de nacimiento fue el 27 de febrero de 1932 y aunque su vida comenzó en la isla británica, tanto sus padres como el resto de su familia eran de origen estadounidense, por lo cual prontamente se vinculó con esa cultura más que con la inglesa a pesar de su origen.

Se cree que fue un amigo de la familia, Victor Cazalet, quien se convirtió en especial influencia para la pequeña Liz, que desde muy chica recibió de parte de este hombre información y conocimiento sobre el mundo del arte, del ballet, del cine que recién comenzaba a masificarse.

En el año 1939, aquel en el que estalló la Segunda Guerra Mundial, la familia decidió regresar a suelo estadounidense por miedo a que las cosas se complicaran en el Viejo Continente. Primero con su madre y su hermano y luego con su padre que viajó más tarde, Liz comenzó su nueva vida en la febril y creciente ciudad de Los Ángeles, meca de las figuras y del cine. Allí, sus padres establecieron una galería de arte que le permitió a la familia entrar en contacto con muchas personalidades y agentes de Hollywood.

Lentamente, la pequeña Liz comenzó a llamar la atención de muchos y sus bellas facciones como su delicadeza fueron las razones por las cuales se veía en ella un futuro prometedor. De este modo, Elizabeth participaría en su primer película (a pesar de las reticencias de su madre) en 1942, a sus tan sólo nueve años de edad. La película fue There's One Born Every Minute.

De estrella infantil a gran figura de Hollywood y la eternidad

Como ha ocurrido con muchas otras grandes estrellas del mundo del cine, Taylor trabajó en su infancia en varias películas que le permitieron ganar la simpatía y el cariño de parte del público. Una de las películas que más marcó su trayectoria fue Fuego de Juventud, de 1944 , una película en la que Taylor salvaba a un caballo y que le granjeó el amor de la crítica y la audiencia teniendo apenas doce años de edad. Ya en su adolescencia y primeros años de su juventud Taylor comenzó a explorar papeles más serios. Su aspecto y su madurez le permitieron realizar esa transición fácilmente.

Películas como La última vez que ví París en 1954 y Gigante en 1956 le dieron la posibilidad de codearse con grandes figuras de la época. Con la película El árbol de la vida de 1957 recibiría su primer nominación al Óscar, una carrera que no se detendría nunca y que le significaría numerosas nominaciones y premiaciones. Con dos premios de la Academia en su haber, cuatro Globos de Oro, un premio SAG y varios reconocimientos honoríficos, Liz Taylor se convertiría en su vida en una de las figuras más importantes de la historia del cine, que sería recordada por toda la eternidad.

Del mismo modo que lo que sucede con muchas de las grandes estrellas del cine, la vida de Liz Taylor fue bastante convulsionada. El éxito, la fama y el acceso a una vida llena de lujos la llevaron por la senda de los matrimonios conflictivos, una vida personal difícil y muchos problemas de salud.

En el año 2011, a sus 79 años de edad, Elizabeth Rosemond Taylor moriría a causa de una insuficiencia cardíaca que la había afectado toda su vida y que nunca había dejado de interferir en su carrera.

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