Biografía de Don Quijote De La Mancha

Utilizar hoy en día el apelativo “quijotesco” equivale a afirmar que nos encontramos ante alguien que emprende una misión (normalmente, autoasignada) por una causa de forma desinteresada, aunque sabe que no va a conseguirlo. En definitiva, alguien que lucha por un ideal ético por algo que conoce imposible. También, puede corresponder a alguien que vive en una realidad propia e imaginada.

Aquí vamos a analizar al personaje de una forma biográfica, al igual que lo hacemos con personajes de carne y hueso, tomando en consideración su influencia en la literatura universal.

Poco se sabe del origen de Don Quijote de La Mancha (nombre caballeresco auto-otorgado por Alonso Quijano, probable nombre de nacimiento), excepto que declara ser descendiente de Gutierre Quijada o Quixada.

Desconocemos tanto su año de nacimiento como el lugar en que vino al mundo y vivió, ya que el mismo “biógrafo” del personaje, el afamado escritor castellano Miguel de Cervantes, afirma en su primer libro al introducir el personaje: “en un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme”.

Tampoco conocemos a qué dedicó su actividad juvenil, aunque el hecho de que Sancho Panza (su futuro escudero) fuera empleado suyo y dispusiera de una biblioteca en la cual consumiera vorazmente libros de caballerías, nos lleva a pensar que su familia formaba parte de la pequeña nobleza rural castellana, y que eran terratenientes que podían vivir de rentas.

Cuando empiezan a ser narradas sus andanzas, el Quijote tiene ya unos cincuenta años, y ha enloquecido tras la lectura sistemática de todas las novelas de caballería que pasan por sus manos.

Su trastorno psicológico basado en alucinaciones no parece corresponderse con ninguna patología psicológica que se conozca a día de hoy, puesto que las que se acercan a dichos síntomas implican dificultades en la interacción social, que el caballero Quijote no parece tener. Solamente ve a sus interlocutores... de otra manera, en otro papel.

También podemos ver en su salida en busca de aventuras en la madurez como una búsqueda en recuperar el tiempo perdido en su juventud, una especie de “crisis de los 40” como se suele conocer hoy, aunque en un periodo más maduro de su vida, y debido a la alteración psicológica que sufre.

En fecha indeterminada sobre los cincuenta años de su vida, Alonso Quijano, con la personalidad de Don Quijote de La Mancha, decide salir a buscar aventuras como caballero andante.

Esta búsqueda de algo que ya ha quedado atrás en el tiempo (en los siglos XVI y/o XVII en el que se desarrolla la acción, los caballeros errantes ya han dejado de existir hace tiempo) nos lleva a un pensamiento romántico, que entronca con la famosa máxima “cualquier tiempo pasado fue mejor”, debida a la idealización que en nuestra mente se le da al pasado.

Inmediatamente tras esta primera salida, se acuerda de que no ha sido convenientemente armado caballero, para lo cual se apresta en una venta -una posada ubicada en una finca en el campo con diversos servicios añadidos- la cual ve en su imaginación como un castillo, confundiendo al ventero con el castellano, y a unas prostitutas como damas de la corte. Riéndose de él, el ventero, las prostitutas y quienes estaban en la venta, lo arman caballero.

Esta es una constante en el mundo quijotesco: la confusión de parajes y construcciones, así como de personas. No obstante, un ideal de bondad que se concreta en la ayuda a los demás, consigue emerger de sus aventuras y, sobretodo, desventuras.

Porque las supuestas aventuras del hidalgo acostumbran a terminal mal, aunque generalmente de una forma cómica, grotesca, como burla a las verdaderas novelas de caballerías.

Apaleado en un camino por unos comerciantes, es devuelto por un vecino a su aldea.

Es entonces cuando se producen dos hechos que marcarán el rumbo de los acontecimientos: por una parte, la quema de su biblioteca especializada en libros de caballerías por parte del cura y el barbero de su pueblo y, por otra, se da cuenta de que debido a su avanzada edad (hemos de ponernos en la época, en la cual la esperanza de vida era considerablemente menor que a día de hoy) necesita un compañero de aventuras.

Es así como propone a Sancho Panza, un labrador vecino suyo y probablemente ligado a Alonso Quijano por una relación de patrón a empleado (siendo Quijano su empleador).

En la relación que se establecerá entre ambos, Sancho Panza representará un contrapeso realista al idealismo quijotesco.

Panza se une al Quijote porque este le promete el gobierno de una ínsula, una propiedad parecida a una hacienda. Es un tipo listo y que, como contrapunto al idealismo del Quijote, presenta una ambición que lo hace acompañar a Quijano con el objetivo de enriquecerse, aunque tiene una ética y una consciencia que le impiden hacer “cualquier cosa” por dinero, poder o riquezas.

Juntos vivirán las aventuras y desventuras con un punto de comicidad y patetismo que narra Cervantes.

Entre estas, tal vez la más famosa sea la lucha contra unos gigantes, que no son más que molinos de viento (construcciones habituales en la meseta castellana) que Quijano confunde con seres animados. Obvia decir que la confrontación no termina bien para el caballero andante, pero que no supone tampoco daños irreversibles, y que tras curarse las heridas (más morales que físicas), vuelve a su vida ambulante.

Otras aventuras y desventuras son el ataque a un rebaño de ovejas (el Quijote había confundido dos rebaños con dos ejércitos enzarzados en combate), o el confundir una bacía (recipiente utilizado en las barberías) con un rico yelmo, que será lo que lleve Quijano en la cabeza en su deambular.

La biografía de Alonso Quijano/Don Quijote realizada por Cervantes se divide en dos partes, y termina con la muerte del Caballero de la Triste Figura, quien en sus últimos tiempos se hace llamar el Caballero de los Leones.

Justo antes de morir, Quijano tiene un momento de lucidez en el que comprende que ha estado viviendo en una alucinación, que rechaza, aunque no así los ideales caballerescos, de forma que Cervantes, a través de la voz del Quijote, reclama una sociedad más solidaria, más “caballeresca”.

El Quijote ha sido considerada la primera novela moderna de la historia.

Es, tras la Biblia, el libro más traducido y publicado en el mundo, y su importancia para la literatura occidental es capital.

El personaje del Quijote y su alter ego Alonso Quijano, así como su acompañante Sancho Panza, se han convertido en personajes icónicos en todo el mundo.

Imágenes: iStock. AnaDiana / Roberto A Sanchez

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