Biografía de Don Bosco

Los salesianos forman la segunda comunidad católica más numerosa del mundo después de la Compañía de Jesús. Su principal actividad consiste en educar a los jóvenes, especialmente a los más desfavorecidos. La historia de la familia salesiana solo se puede entender si tenemos en cuenta la trayectoria personal de su fundador, el sacerdote Juan Bosco, popularmente conocido como Don Bosco.

Si bien es considerado italiano, en el momento de su nacimiento Italia todavía no existía como nación. En sentido estricto, el religioso era ciudadano del Reino de Piamonte-Cerdeña.

A los nueve años tuvo un sueño que marcaría el rumbo de su vida

Nació en Turín en 1815 en el seno de una familia de humildes campesinos. A los 2 años se quedó huérfano de padre. Durante la niñez llevó una vida con muchas penurias y tuvo que trabajar cuidando vacas. Su formación cristiana se forjó por la influencia de su madre.

A los 9 años tuvo una vivencia que marcaría su vida para siempre. Soñó que unos niños jugaban en un patio y que algunos de ellos blasfemaban, por lo que él se dirigió hacia ellos y en ese momento apareció una persona que le detuvo y luego surgió la figura de una mujer hermosa, la Virgen María.

En aquel sueño recibió un mensaje claro: tenía que trabajar para los más humildes y dedicarse a esta tarea con amor y generosidad. A partir de ese episodio el joven Don Bosco inició su vocación religiosa.

En 1835 comenzó sus estudios en el seminario y en 1841 fue ordenado sacerdote

En el verano de 1836 tuvo una experiencia curiosa: enseñando en una escuela para niños ricos se dio cuenta de que su misión como sacerdote debía realizarla con los niños pobres.

Su padre espiritual le propuso que comenzara su proyecto con los jóvenes desamparados de Turín. Recorriendo la ciudad se encontró con una realidad devastadora: niños en la calle o explotados por sus patronos.

En 1846 convirtió un humilde cobertizo en un oratorio en el que los jóvenes podían aprender algún oficio (en aquel centro había también juegos, música, teatro y otras actividades lúdicas). En su trabajo diario Don Bosco contaba con la colaboración de personas laicas y de esta manera tuvo la idea de crear una organización específica para aquellos laicos que colaborasen con el proyecto de los salesianos.

En 1859 fundó la Sociedad de San Francisco de Sales, más conocida como Congregación Salesiana. De esta manera, siguió promoviendo proyectos para dar cobijo a un nutrido grupo de chicos pobres y necesitados.

El papa Pío lX decidió apoyar las iniciativas de Don Bosco. Los proyectos impulsados por este sacerdote llegaron a contar con la participación de 100.000 jóvenes en toda Italia.

Al margen de su labor educadora y evangelizadora, por las noches se dedicaba a escribir sobre historia eclesiástica y, sobre todo, sobre cuestiones pedagógicas.

En 1887 aparecieron los primeros síntomas graves de una enfermedad pulmonar que venía arrastrando desde su juventud.

Murió en una humilde cama y acompañado de sus fieles seguidores en la madrugada del 31 de enero de 1888.

El sistema preventivo

La experiencia de Don Bosco como educador está muy presente en el modelo pedagógico de los colegios salesianos. Este modelo es conocido como el Sistema Preventivo. En sus orígenes fue ideado para oponerse a la enseñanza basada en la represión y los castigos.

Las propuestas parecen fáciles, pero en realidad están llenas de sabiduría. Entre ellas destacamos algunas: el docente tiene que tener una sólida vocación, los niños tienen que estar siempre acompañados (no para vigilarles sino para instruirles), cualquier propuesta de enseñanza debe ir acompañada de actividades lúdicas y los niños no deben ser obligados a asistir a misa. Éstas y otras enseñanzas se las debemos a uno de los grandes educadores del catolicismo, Don Bosco.

Arte Fotolia: Renata Sedmakova (pinturas), anilah (estatua monumento)

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