Biografía de Domingo Sarmiento (1811-1888)

Con un proyecto modernizador en su imaginación que cambiaría para siempre la historia de las tierras argentinas, Domingo Faustino Sarmiento se convertiría en uno de los presidentes más recordados. Oriundo de la provincia de San Juan, se caracterizó por marcar una fuerte impronta liberal y transformadora en la sociedad que comenzaba a delinearse como argentina, ya fuera a través de sus escritos como sus aportes a la historia y al gobierno nacional.

Un origen humilde y un proyecto de grandeza efectivo

Del mismo modo que ocurrió con muchos de los próceres de la historia argentina, Sarmiento provino de un hogar humilde y que pasó necesidades económicas debido a las condiciones de incertidumbre y de desorden político que se vivían en la primera mitad del siglo XIX. Sarmiento contó a su favor con un temprano estímulo de parte de sus padres y familia para que aprendiera a leer y a desarrollar sus habilidades intelectuales. No pudiendo costear la educación que en aquel momento era inaccesible para las familias humildes, el joven Domingo nunca cesó en su interés por continuar aprendiendo y así fue que logró por sí mismo auto enseñarse gran parte de los conocimientos que luego usaría en su favor.

En la época en la que Sarmiento comenzó a convertirse en un adulto (recordemos que nació en el año 1811), la Argentina se encontraba inserta en un país dividido, que era gobernado desde la práctica por Rosas con autoritarismo y formas que el mismo Sarmiento despreciaba por considerarlas ignorantes o bestiales. Así fue que desarrolló su pensamiento profundamente liberal para el cual las libertades civiles eran centrales y también la famosa oposición entre civilización o barbarie que expondría en numerosas ocasiones en sus escritos.

Una presidencia con transformaciones profundas y un cuestionamiento a futuro

La presidencia de Domingo Faustino Sarmiento quedó enmarcada en el período histórico de formación del Estado moderno nacional de la Argentina. Junto a él, Bartolomé Mitre antes y Nicolás Avellaneda luego se convirtieron en los tres primeros presidentes del país unificado en un modo previo a lo que sería finalmente la consolidación de 1880.

En los años en los que accedió al máximo cargo político del país, Sarmiento llevó a cabo un profundo proceso de renovación que tuvo que ver principalmente con la creación de escuelas y con el estímulo a las áreas educativas y culturales. Así, la llegada de maestras del exterior que desarrollaron una fuerte actividad cultural, la fundación de numerosas bibliotecas, y estimulando áreas productivas del interior logró poner en marcha al país.

Si bien por mucho tiempo para la historia oficial y tradicional Sarmiento fue considerado uno de los próceres más incuestionables debido a su humilde origen y a su interés por incentivar la educación, en las últimas décadas esta figura comenzó a estar más cuestionada debido a su dura crítica a cualquier elemento considerado por él mismo "salvaje". Con ese término Sarmiento se refirió una y otra vez a los sectores pobres del interior a los que despreciaba profundamente, dando pie a un proceso de aniquilamiento que se consolidaría años después con la triste Conquista del Desierto.

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