Biografía de Dian Fossey

Dian Fossey fue una destacada profesional de la antropología zoológica, pero por sobre todas las cosas fue una apasionada conservadora y proteccionista de la orden de mamíferos primates, mejor conocida como gorilas de montaña, originarios del África.

Gracias a su labor, en la actualidad, es posible seguir apreciándolos en desarrollo y fuera de peligro, en países como Ruanda, Congo y Uganda.

Algunas de sus acciones más valientes y conmovedoras a favor de quienes fueron sus grandes amigos y compañeros, fue la que realizó en la jungla del Parque Nacional de los Volcanes, en Ruanda (África Oriental), con Pucker Puss y Coco, una gorila hembra de montaña de dos años, y un macho de 16 meses, respectivamente, que quedaron huérfanos tras el asesinato de sus padres por parte de los cazadores furtivos

Dian los cuidó y crió hasta que estuvieron sanos y fuertes para valerse por sí mismos.

Y como las de Coco y Pucker Puss, se pueden encontrar decenas de historias en la vida y obra de Fossey en Ruanda y en Congo.

Era oriunda de la ciudad de San Francisco, en la cual nació un 16 de enero del año 1932.

Se graduó como terapista ocupacional, sin embargo, la admiración que le despertó el trabajo de su colega George Schaller la impulsó a trasladarse a África para estudiar in situ a los gorilas de montaña

Ese viaje fue por demás de enriquecedor, ya que además tomó contacto con uno de los antropólogos más sobresalientes de aquella época: Louis Leakey, quien halló restos fósiles del Homo Habilis.

Gracias al apoyo de la National Geographic Society, de las organizaciones mundiales más relevantes en materia de estudio e investigación sobre ciencia, geografía, entre otras materias, se asentó en África para profundizar los exámenes sobre la mencionada especie de gorilas.

Se ganó su amistad y cariño a base del enorme esfuerzo que hizo para entenderlos, y por otra parte erradicó el mito que giraba en torno a ellos de un presunto comportamiento agresivo

Creó el Centro de Investigación de Karisoke, en 1967, que logró el objetivo de recuperar la población de gorilas de montaña, y en 1974, se doctoró como zoóloga.

En 1983 publicó su obra literaria más famosa: Gorilas en la Niebla, cuya historia se conoció extendidamente gracias a la adaptación cinematográfica que realizó Michael Apted, en 1988, con la actriz Sigourney Weaver interpretándola

Sin embargo, esa pasión con la cual estudió y protegió a los gorilas encontró un peligroso enemigo en el cazador furtivo que no tardó en tomarla de punto y convertirla en su foco de ataque.

Se especula que fueron estos cazadores quienes la habrían asesinado cruelmente, a golpe de machetes, en la población de Ruhengeri, Ruanda, en 1985, el 26 de diciembre

Por otro lado, en una de sus tantas denuncias públicas llegó a decir que los cazadores recibían clandestinamente protección de parte de los guardia parques.

Si bien dejó estipulado por testamento que su voluntad era que todo su dinero y cualquier tipo de regalía por sus libros fuese destinada a una fundación que se ocupaba del control de la caza furtiva, su madre, hizo una presentación judicial para impedirlo y lo consiguió.

De todas maneras, su contribución fue crucial para salvar la especie, detener la extinción y promover su reproducción, que fue casi del triple tras su asesinato, y también trajo aparejado un notable aumento del turismo que viajó para conocer a los gorilas de los libros y películas.

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