Historia de Coyolxauhqui, Diosa de la Luna

La mitología y la arqueología son disciplinas muy diferentes pero con evidentes conexiones. El relato mitológico de la diosa Coyolxauhqui es una prueba de la estrecha relación entre ambas disciplinas.

En 1978 en el centro de la capital de México se produjo un descubrimiento de gran importancia: una piedra circular de gran tamaño con inscripciones extrañas. En sentido estricto no fue un hallazgo arqueológico, ya que fueron los trabajadores de la compañía de luz quienes encontraron la misteriosa piedra.

Cuando la llamativa piedra fue analizada por expertos, se encontraron con unos relieves sin ningún fundamento

En principio, los arqueólogos no supieron identificar de qué se trataba y, por lo tanto, la piedra no recibió ninguna denominación. Mientras tanto, las obras de la compañía de luz se tuvieron que suspender cuando los trabajadores encontraron nuevos restos de origen desconocido. Estos restos hacían referencia a la antigua capital de los aztecas antes de la llegada de los españoles, la ciudad de Tenochtitlán.

Después de un trabajo de investigación entre arqueólogos, antropólogos e historiadores, se llegó a la conclusión de que aquella piedra era en realidad la representación de una deidad femenina de la cultura azteca, la diosa coyolxauhqui. Los arqueólogos supieron identificar a esta deidad porque en el relieve de la piedra donde se representaba su rostro aparecía una señal que se correspondía con coyolxauhqui (este nombre literalmente significa en nahualt "la que se pinta las mejillas con cascabeles").

El papel de la diosa en la cultura azteca

Según los relatos mitológicos de los aztecas, Coactlicue era la divinidad femenina que representaba la vida y la muerte y, entre otros descendientes, tuvo una hija, la diosa Coyolxauhqui.

Cuando la diosa Coactlicue se quedó embarazada de unas plumas de colibrí, sus hijos (los Cuatrocientos Surianos) fueron convencidos por su hermana Coyolxauhqui para que asesinaran a Coactlicue, pues entendía que su madre había sido deshonrada.

La diosa Coactlicue logró escapar de la ira de su hija Coyolxauhqui y de sus hermanos y finalmente tuvo como hijo a Huitzilopochtli. Cuando este se hizo adulto se enfrentó con su hermana y le cortó la cabeza con la ayuda de una serpiente de fuego. Tras su victoria, Huitzilopochtli tomó la cabeza de su hermana entre sus manos y la lanzó hacia el cielo y de esta manera la diosa se convirtió en la Luna.

Para los aztecas, la historia de esta divinidad permite explicar la supremacía del Sol sobre la Luna. Por otra parte, en la celebración de Pantquetzaliztli los aztecas sacrificaban a los prisioneros para conmemorar la victoria de Huitzilopochtli sobre la diosa.

Fotolia. (en orden de aparición)
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