Historia de Conejo de la Luna (Leyenda)

La leyenda del Conejo de la Luna es una vieja historia de la época prehispánica, atribuida a la civilización Mexica o Azteca, y que tiene como protagonistas centrales a su principal deidad: Quetzalcóatl y a un conejo...

El nombre del dios significa en el idioma original serpiente emplumada, siendo esa su apariencia física más corriente.

Simboliza la vida, la fertilidad, la luz, la sabiduría, el conocimiento, los vientos, el día...

Vale destacarse que el dios Quetzalcóatl no fue patrimonio exclusivo de los Aztecas sino que fue adorado por muchas de las civilizaciones mesoamericanas: tolteca, maya, olmeca, y teotihuacana

La injerencia que tuvo este dios fue tal que incluso los mexicas llegaron a confundirlo con el despiadado colonizador español Hernán Cortés.

Moctezuma II, rey mexica, creyó que era su encarnación cuando pisó suelo americano, y por ello al principio lo colmaron de regalos y celebraciones.

Retornando a la leyenda que nos ocupa, y sacando a relucir toda nuestra creatividad e imaginación, si miramos el cielo en una de esas noches de fascinante visibilidad es posible que lleguemos a contemplar la figura de un conejo, pero no, no estamos locos, esa singular presencia responde a la antigua leyenda mesoamericana...

El mencionado dios Quetzalcóatl tuvo un día muchas ganas de salir a caminar por la tierra disfrazado de ser humano.

Caminó mucho durante toda la jornada y llegada la noche decidió hacer una parada a la vera del camino y se puso a contemplar la belleza del cielo despejado y sus astros: las estrellas brillaban y la luna se asomaba bellamente entre estas.

Se cruzó con un conejo que le comentó que estaba comiendo una zanahoria y le ofreció una porción, pero el dios se negó, y le dijo que su fin sería morir de sed y hambre, el conejo horrorizado ante la respuesta se ofreció a ser su alimento.

La respuesta del conejo cautivó a Quetzalcóatl que lo acarició y le dijo que aunque fuese un ser pequeño, su corazón era enorme a razón de ese amor incondicional que demostró al ofrecer su vida a cambio de salvar otra

Acto seguido, Quetzalcóatl, tomó al conejo y lo alzó lo más alto que pudo hasta colocarlo sobre la luna para estampar en ella su figura para siempre... para que fuese apreciada por todos los seres humanos que mirasen con detenimiento e imaginación la luna... luego lo bajó.

Esta fue la explicación que los mexicas le dieron oportunamente a la imagen del conejo que ellos apreciaban en la mismísima luna.

Pero la elección del animal no fue caprichosa sino que tenía una razón: los aztecas consideraban al conejo un animal sagrado y asociado a la fertilidad, la nobleza y a la luna...

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