Historia de Cintéotl

En todos los relatos mitológicos de las culturas precolombinas, la naturaleza ofrece una dimensión espiritual. Para el pueblo azteca el maíz no era un simple cereal sino que tenía un profundo significado, ya que sus ciclos de cultivo iban acompañados de rituales religiosos y marcaban el ritmo del calendario anual.

Entre los aztecas el maíz estaba asociado a una divinidad, Cintéotl. En la lengua náhuatl este nombre significa precisamente dios del maíz. Como otros dioses del periodo prehispánico, Cintéotl tenía un carácter dual, a veces hombre (Centetl) y a veces mujer (Xilonen).

Sobre el origen de Cintéotl existe una leyenda muy extendida en la que se afirma que era hijo-a de Piltzinteuctli (el dios de los temporales y de las plantas alucinógenas) y de Xochiquétzal (la diosa de la belleza y la fertilidad). Cuando nació Cintéotl su cuerpo fue escondido bajo tierra y sus uñas se convirtieron en maíz.

Un regalo de los dioses que iba acompañado de sacrificios humanos

El maíz constituía la base de la alimentación de los aztecas y del conjunto de los pueblos prehispánicos. Pero este motivo, resulta razonable que el maíz fuera considerado como un valioso regalo del dios Cintéolt.

El simbolismo del maíz no es una cuestión de la mitología del pasado. En el siglo XXl este cereal continua siendo fundamental en la cultura mexicana. Se cultiva normalmente en una parcela de tierra conocida como milpa y en ella también se cultivan otros cereales.

Para que el grano de maíz se convierta finalmente en tortitas, tamales o pozole se realiza una cocción especial con agua y con cal. Dicha cocción es conocida como nixtamalización. Este procedimiento ya era practicado en el periodo precolombino y continua haciéndóse en la actualidad.

Sin embargo, hay una diferencia entre la versión antigua y la actual, ya que Cintéolt no interviene en la nixtamalización del siglo XXl. En cualquier caso, se calcula que este cereal se cultiva en México desde hace unos 9000 años.

Para que el dios Cintéotl continuara proporcionando maíz era necesario que estuviera satisfecho

De esta manera, los aztecas entendían que era necesario hacer algún sacrificio importante para agradar a la divininidad del maíz. El sacrificio consistía en matar a personas de una manera cruel y violenta en el altar del templo y ante la presencia de los sacerdotes.

No ejecutaban a cualquier persona, sino que escogían a jóvenes saludables y hermosos que antes de morir eran vestidos con todo tipo de adornos. Estos rituales sangrientos fueron descontextualizados por los españoles, quienes no entendían que el cuerpo de una persona se abriera para extraer el corazón y ofrecérselo al dios del maíz o cualquier otra divinidad.

Fotolia. (en orden de aparición)
Dmitry Mayatsky

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