Biografía de “Chacho” Peñaloza

Fue uno de los caudillos argentinos más representativos de la facción federal. Los gauchos, sus más fieles seguidores y el principal sostén que tuvo su lucha, lo consideraron un padre y un referente a razón de su abnegada dedicación a favor de conseguir una mejor vida y bienestar para los pobres ciudadanos de la región norte de la Argentina, históricamente olvidada por todos los gobiernos.

Nació el 2 de octubre del año 1798, en la localidad de Malanzán, provincia de la Rioja, como Ángel Vicente Peñaloza, sin embargo, todos lo conocieron como el Chacho.

Perteneció a una familia de reconocidos e influyentes hacendados de la región.

Durante su juventud se unió a las fuerzas de Juan Facundo Quiroga, otro federalista a ultranza, quien fuera además gobernador de La Rioja.

Fue uno de los más sobresalientes jefes de escolta de Quiroga, en diversas batallas: Tala, Rincón de Valladares, Oncativo y Tablada

Tras la derrota federal en la batalla de Pavón (17 de septiembre de 1861), y de haber sido uno de los aliados fundamentales de Facundo Quiroga y Justo José de Urquiza, se quedó completamente solo en la lucha pero no por ello rendido, y así es que convocó a un grupo de voluntarios procedentes de diversas provincias para combatir el gobierno unitario que se instaló en Buenos Aires y pretendía aniquilar el federalismo.

Murió en su ley, defendiendo en el campo de batalla la causa que abrazó desde temprana edad, y frente al enemigo histórico: el unitarismo.

Recibió un lanzazo mortal, el 12 de noviembre del año 1863, por parte de un oficial que pertenecía a la tropa que comandaba Domingo Faustino Sarmiento, por aquellos años Gobernador de la provincia de San Juan y director de la guerra designado por el presidente Bartolomé Mitre

Detrás de un gran hombre, siempre hay una gran mujer, reza el dicho popular, y en el caso particular del Chacho parece que fue así, ya que su esposa, Victoria Romero, apodada la Chacha, no solo le salvó la vida a su esposo en la batalla del Manantial sino que fue su sostén y un pilar fundamental en tiempos de lucha.

Como su esposo, era valiente y no le temía a nada.

Se casaron en el año 1822 y tuvieron tres hijos, de los cuales uno solo sobrevivió, además adoptaron a un niño huérfano.

El asesinato de Peñaloza fue cruel, como lo fueron muchos en aquellos años, y su cabeza fue exhibida como un trofeo sobre una pica en una plaza pública de La Rioja

Tuvo que esperar un siglo aproximadamente para que sus pagos lo reconociesen como héroe, elevando algunos de sus atributos en museos (su facón) y dedicándole estatuas en su honor.

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