Biografía de Cardenal Richelieu

Famoso personaje de la historia francesa, el Cardenal Richelieu fue sin duda alguna una de las personas más poderosas en la historia moderna de ese país debido a que concentró en sus manos las principales decisiones económicas, políticas y culturales de la Francia del siglo XVII. En una época en la que la Iglesia Católica aún estaba fuertemente unida al poder político, su figura representó la mixtura perfecta de ambos mundos.

La tarea religiosa entendida como una muestra de prestigio

Armand Jean du Plessis de Richelieu nació en el año 1585 en la ciudad de París. Si bien su familia provenía del interior del país, siempre había detentado cargos de nobleza y de poder que para el siglo XVI todavía tenían mucho peso. El pequeño Armand tuvo cuatro hermanos y era hijo de un padre y una madre con importante reconocimiento y claras aspiraciones de pertenencia social y elitismo, tradiciones que querían, desde luego, traspasar a sus hijos.

En aquella época las dos principales actividades para asegurar el prestigio social eran la militar y la religiosa. Los deseos del pequeño Armand se inclinaron hacia la primera pero el temprano fallecimiento de su padre y la negativa de su hermano mayor a ocupar el cargo de obispo en la región a la que estaban destinados cambió el destino de nuestro protagonista. Así, a sus jóvenes 21 años y gracias al nombramiento otorgado por el rey Enrique IV, Armand se convirtió en obispo de la Iglesia Católica en la localidad de Lucon.

La unión del poder político y el religioso en un sólo par de manos

Desde su importante cargo político, Richelieu llevó a cabo una importante tarea de defensa de la Iglesia Católica en Francia. Este país, históricamente católico, vivía en el siglo XVII una profunda crisis religiosa heredada de la Reforma Protestante que había explotado un siglo atrás. Las internas entre sectores de poder como la aristocracia y la misma Iglesia eran una problemática de todos los días y allí es donde Richelieu comenzó a destacar desde su rol de obispo como un acérrimo defensor de los intereses católicos.

Sus posturas y su trabajo en pos de mantener el poder de la Iglesia le hicieron granjearse el importantísimo apoyo y beneplácito de la mismísima María de Médicis, reina regente de Francia y madre del futuro rey Luis XIII (para ese entonces, menor de edad). Fue ella misma quien lo eligió como persona de confianza para ocupar el cargo de Primer Ministro de Francia en 1622. Desde entonces, Richelieu se encargó de lidiar con todas aquellas funciones que normalmente ejercía un rey. Su espíritu se caracterizó por modernizar el Estado francés y consolidar al mismo como una de las potencias económicas de la época frente a una Inglaterra que se veía cada vez más amenazante. En ese mismo año, además, se lo nombró Cardenal, título que suele ir asociado a su nombre.

Por otro lado, su presencia y su firme carácter contribuyeron a ordenar los enfrentamientos internos en Francia que se daban a partir de la futura sucesión al trono. También llevaría a Francia a una de las guerras más importantes del siglo XVII, la Guerra de los Treinta Años, que terminaría en un gran desgaste para Francia. En el año 1642 moriría dejando como sucesor el cardenal Mazarino y terminando así su vida como uno de los hombres más ricos de toda Europa.

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