Biografía de Bill Gates

Si paramos a cualquier persona en la calle de forma aleatoria y le pedimos que nos dé el nombre de los empresarios relacionados con el sector tecnológico que más le suenen, a medida que aumente la muestra, dos nombres sobresaldrán sobre los demás: Steve Jobs y Bill Gates.

Uno, el factótum de Apple, reconocido internacionalmente como un genio de la creatividad, pero ¿y el otro? Sí, el cofundador de Microsoft y uno de los hombres más ricos (algunos añadirán “y poderosos” de la Tierra. Pero ¿quién es exactamente Bill Gates?

William Henry Gates III, conocido popularmente con el diminutivo de su nombre de pila, Bill Gates, nació el 28 de octubre de 1955 en Seattle, estado de Washington, Estados Unidos, en el seno de una familia acomodada.

Su padre era abogado, mientras que su madre tenía un puesto en el consejo directivo de una pequeña entidad bancaria.

La posición familiar y las conexiones de sus padres, permitieron a Bill abrirse camino en más de una ocasión. Le dieron una esmerada educación, y cultivaron en él y en sus hermanos un gusto por competir y ganar que, a posteriori, harían de Gates un “tiburón” de los negocios, pese a que sus padres habían pensado originalmente para él en la carrera de abogacía.

El primer contacto de Gates con un ordenador se produjo en la escuela Lakeside, en 1968.

Era, obviamente, una máquina muy primitiva en comparación con lo que disfrutamos hoy, pero fue suficiente para despertar algo en el interior del joven Bill, que consiguió incluso que se le dispensara de la asistencia a la clase de matemáticas para poder trabajar en un proyecto de programación en BASIC que ideó para aquel ordenador.

El inquieto Bill Gates pronto comenzó a dominar la máquina hasta tal punto que fue expulsado del grupo de usuarios de ordenadores tras haber sido descubierto hackeando el sistema junto con otros alumnos para obtener más tiempo de uso de máquina.

Uno de sus compañeros expulsados era Paul Allen, con quien posteriormente fundaría Microsoft.

En 1970 Gates, Allen y los demás expulsados realizarían su primer trabajo profesional como informáticos: un programa en COBOL para la gestión de pagos de nóminas.

Su excelente rendimiento en la escuela y en el instituto (Bill Gates es un tipo con una inteligencia excepcional) lo catapultaron a entrar en Harvard, uno de los centros educativos superiores más afamados de Estados Unidos y del mundo entero, aunque Gates no se graduó.

En Harvard conocería a otro de los cofundadores de Microsoft: Steve Ballmer.

En 1975, Gates dirigió, junto a sus compañeros de la recién fundada Microsoft, una jugada que repetiría años después: vender humo a una gran empresa.

MITS era una compañía que fabricaba la computadora personal Altair. Gates se puso en contacto con ellos diciéndoles que su compañía -Microsoft- estaba escribiendo un intérprete de BASIC para esta máquina.

En realidad, no sólo no lo estaban escribiendo, si no que ni siquiera poseían un ejemplar del ordenador para su desarrollo.

Una vez en MITS accedieron a ver lo que estaban haciendo, desarrollaron un emulador del Altair y, sobre este, el intérprete de BASIC. MITS se interesó por el producto y llegó a un acuerdo con Microsoft para distribuirlo.

Gates había demostrado que era muy avispado para los negocios. No sería la última vez.

Fue en esta época también en la que descubrió con estupor que su BASIC para el Altair estaba siendo pirateado. Esta experiencia, contra la que reaccionó con ira, puede haber marcado su futura lucha contra la piratería de software, en la que Microsoft se ha distinguido.

La jugada del Altair le salió tan redonda que Microsoft atrajo la atención de otra empresa: IBM. Con esta conseguiría la jugada de su vida: venderle un sistema operativo DOS pero pudiendo venderlo también a terceros.

La historia es sobradamente conocida, y acaba con una serie de fabricantes de computadoras produciendo clónicos del hardware del primer IBM PC que, para ser totalmente compatibles, solamente necesitaban de utilizar el mismo software. Y este no era otro que el sistema operativo MS-DOS de Microsoft.

Aquí Gates demostró unas dotes de visionario sin paragón que quedarían después empañadas por afirmaciones como que “640 Kb bastarán durante mucho tiempo”.

Con el dominio mundial en la escena de la microinformática de consumo que Microsoft consiguió primero con MS-DOS y luego con Windows, Gates demostró su espíritu competitivo y sus dotes de “tiburón” de los negocios.

Alguien dijo de él que era el único que podía aplacar la ira de Steve Jobs, que sabía cómo hablarle para apaciguar su enfurecimiento. Esto demuestra que sabe leer las situaciones y dirigirse a las personas para “seducirlas”.

No posee el aura carismática de Jobs, que obnubilaba a su interlocutor, pero sí ejerce el don de la empatía, con un punto de superioridad autoritaria que impone.

Una de las pocas veces que perdió su capacidad persuasiva, sería en su testimonio en 1998 por el juicio a las prácticas abusivas en el mercado llevadas a cabo por su compañía.

En dicha comparecencia, Gates se mostró nervioso -hasta el punto de que algunos califican su intervención de “pérdida de papeles”-, dubitativo, agresivo, e incluso a algunos les pareció que se burlaba del juez, del jurado, de los consumidores y de la competencia.

En 1985 Microsoft lanza Windows 1.0, una interfaz gráfica para MS-DOS al estilo ventanas del MacOS (más tarde llamado Classic), a la part que firmaba con IBM para desarrollar OS/2, un sistema operativo profesional más versátil con el que pretendía sustituir al binomio DOS+Windows.

Queda la duda de si Bill Gates ya entró en el acuerdo con IBM sabiendo que iba a salir de él más temprano que tarde para llevarse su experiencia y visión y crear su propia alternativa, o bien si fue algo que salió de forma espontánea.

De hecho, hasta 1990, las versiones del sistema fueron lanzadas conjuntamente y, a partir de dicho año, fueron por caminos separados.

OS/2 fue la fundación para Windows NT, el cual a su vez acabaría siendo la base con la cual Microsoft construiría Windows XP y su dominio absoluto en el segmento de la microinformática.

¿Lo tenía todo calculado Gates? A juzgar por el carácter ganador que le imprimieron sus padres, no sería en absoluto de extrañar. Lo cierto es que la jugada salió así.

El 1 de enero de 1994 Gates contrajo matrimonio con Melinda French (que cambió su apellido por el de su marido, siendo conocida públicamente a partir de entonces como Melinda Gates).

Melinda era empleada de Microsoft cuando su vida se cruzó con la de Gates. Si bien su historia personal no es del dominio público, sí se explica que Gates buscaba una esposa con unas altas expectativas intelectuales, que Melinda cumple. La pareja tiene tres hijos.

En junio de 2006 Gates anunció que dejaría, paulatinamente, sus tareas y responsabilidades al frente de Microsoft, pasando el testigo a un amigo y compañero de fatigas desde el principio de la compañía: Steve Ballmer.

Se reservó, eso sí, un papel preponderante como asesor tecnológico y como supervisor, aunque empezó a dedicar tiempo a la filantropía a través de la fundación que lleva su nombre y el de su mujer.

Gates es uno de los mayores benefactores particulares, y busca utilizar la tecnología en sus proyectos, como en el sanitario químico para regiones deprimidas que no necesita conexión a una canalización (presentado en octubre de 2018).

Ya hace mucho tiempo, cuando Microsoft estaba acabando de consolidar su dominio en el panorama microinformático y Gates ya era multimillonario, hizo patente su intención de dejar la mayor parte de su fortuna a la filantropía.

Como curiosidad, la fortuna de Bill Gates lo ha llevado en varias ocasiones a ocupar la posición número 1 en el ranking de las personas más ricas del mundo, intercambiándosela con el inversor Warren Buffett (con el cual mantiene una relación de amistad), y con el empresario mexicano Carlos Slim.

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