Historia de Baal

Los cananeos, fenicios y caldeos eran pueblos semitas que habitaban los territorios de Asia Menor y creían en diversas deidades. Una de ellas era Baal, el dios de la lluvia, los truenos y la fertilidad. En los relatos mitológicos de los cananeos Baal era el hijo del dios El (el padre de todos los dioses) y de la diosa Astarot (la diosa del amor sexual y la fertilidad). Baal es representado normalmente en forma de guerrero o bien como un toro joven. Su esposa era la diosa Tanit, patrona de Cartago, de la isla de Ibiza y de muchos enclaves del Mediterráneo.

La adoración de Baal

En recientes excavaciones en la costa de Siria se han sacado a la luz abundantes restos arqueológicos y gracias a ellos ha sido posible saber cómo era adorado Baal. Este dios aparece representado sosteniendo un garrote en su mano derecha y un relámpago acabado en una punta de lanza en la izquierda.

Los cananeos creían que los cambios de estación y sus efectos sobre la tierra eran ciclos generados por los conflictos entre los dioses. Al cesar las lluvias y la vegetación marchitarse se entendía que el dios de la muerte y la aridez había vencido sobre el dios Baal. De esta manera, Baal se veía obligado a esconderse en las profundidades de la Tierra durante los meses secos.

Cuando empezaba la estación lluviosa esto quería decir que Baal había regresado a la vida y derrotado al dios de la muerte. La unión de Baal con su esposa Tanit era considerada la garantía de la fertilidad de los cultivos durante todo el año. Los cananeos realizaban rituales religiosos para que Baal continuara llevando lluvia a sus tierras y alejara las sequías y las plagas. Estos rituales asociados a la fertilidad de los cultivos se realizaban mediante celebraciones sexuales desenfrenadas.

Los cananeos y el resto de pueblos semitas entendían que si ellos copulaban en sus ritos, los dioses también lo harían y esto traería fertilidad y prosperidad.

Un falso dios en la Biblia

En el Antiguo Testamento hay varias referencias al dios Baal. Los hebreos le rindieron culto en los momentos de debilidad espiritual cuando se alejaron de su adoración a Yahvé.

En el relato bíblico se menciona el culto de los israelitas a Baal en tres momentos importantes: después de la muerte de Moisés, en tiempos de los jueces y en tiempos de los reyes de Judá e Israel.

Su culto arraigó tanto que casi llegó a sustituir al culto a Yahvé. De hecho, Jezabel (la esposa fenicia del rey Acab) intentó imponer la religión de Baal como la única legal en el pueblo de Israel. De esta manera, Jezabel y Acab intentaron que los israelitas pecaran adorando a un falso dios (este episodio es mencionado en el Libro de los Reyes, donde también se hace referencia a la indignación que tuvo Yahvé por la adoración de los israelitas hacia Baal).

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