Biografía de Atenea

Si Ares era el dios de la guerra para los griegos clásicos, había otro personaje olímpico íntimamente ligado a los conflictos, pero también a las competiciones: Atenea, que se presentaba, así como otros dioses, bajo diversas formas: Pala, Niké,…

Atenea era la diosa griega de una serie de cosas tan íntimamente relacionadas y, a la vez, tan dispares, como son la guerra, la sabiduría, la justicia, las ciencias, la habilidad y la estrategia

Es una de las doce deidades olímpicas, lo que significa que residía en el monte Olimpo, junto a Zeus (su padre) y las demás deidades.

El personaje está íntimamente ligado con la región de Ática y, especialmente, con la ciudad de Atenas, a la cual da su nombre y de la cual era su protectora. Para ser elegida como divinidad protectora de Atenas, compitió con Poseidón, quien hizo brotar del suelo una fuente de agua salada. La diosa respondió haciendo brotar un olivo, sin duda más útil para la vida (y el comercio)

Además de Atenas, Atenea también protegió a Esparta, la polis guerrera por excelencia.

Atenea nació de la frente de Zeus ya adulta y completamente armada, de la misma forma en que se la representa en estatuas.

Su madre sería la oceánide Metis, algo que no acaba de quedar claro pues es puesto en duda por algunos relatos mitológicos.

Una curiosa cualidad de Atenea es que nunca se desposó ni tuvo amantes, siendo siempre virgen.

En griego antiguo se la conocía por ello como Atenea Partenos, que significa “la virgen”, y, de este apodo, su templo más famoso, el Partenón de Atenas, la ciudad que ella misma patrocinaba. Su corazón, inaccesible al amor y la pasión, es perfecto para una diosa guerrera.

Esto la convirtió también en la diosa de la contención y la moderación sexual, aunque tampoco le ahorró disgustos; según la mitología, Hefesto (el feo herrero de los dioses) intentó violarla, aunque la diosa supo defenderse, por lo que el esperma del violador cayó a la tierra (Gea), y de ello nació Erictonio, cuyo nombre es suficientemente descriptivo.

Su culto es abierto, aunque con algunos elementos mistéricos, y se practicaba en toda Grecia.

También en las áreas de influencia helenas, que van desde Oriente Medio hasta la Península Ibérica en una época tardía, y que con la expansión de Alejandro Magno llegan hasta el borde de la India.

En estas regiones periféricas del imperio alejandrino (los actuales Afganistán, Pakistán,…), la diosa Atenea se sincretiza con otras deidades locales, surgiendo variantes del culto y nuevos cultos.

Niké es la diosa de la victoria, representada como una pequeña diosa alada sostenida en la mano de Atenea.

Aunque a veces se la considera una diosa aparte, más a menudo se la considera como una parte de Atenea, lo cual tiene su lógica, porque en la guerra siempre hay un ganador y un perdedor (las consideraciones de que ambos bandos siempre pierden algo son más mucho más modernas).

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Fotolia. (en orden de aparición)
Ruslan Gilmanshin


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