Historia de Atalanta

Tenida por algunos como una precursora del feminismo moderno, lo cierto es que el mito que envuelve a esta heroïna griega rompe moltes para una cultura que, en la realidad y fuera de la mitología, era muy machista para el canon actual.

Atalanta es una heroína de la mitología griega, de infancia difícil (repudiada y abandonada por su padre, que solamente quería hijos varones) que, adoptada por cazadores, decide consagrar su vida a Artemisa (diosa griega de la caza).

Esto implica que se mantuviera virgen de por vida.

Era una mujer fuerte, independiente en todos los sentidos, no solamente sin compañero masculino, sino que se trataba de igual a igual con los hombres y no de forma subordinada.

A día de hoy, un perfil femenino independiente es muy habitual (pese a que, desgraciadamente, no aceptado de la misma forma por toda la sociedad), pero en época griega clásica, en la que las mujeres tenían muy limitadas sus acciones y estaban supeditadas en lo social a los hombres, Atalanta era una rara avis que rompía moldes.

Es por ello que desde movimientos feministas modernos se la ha querido ver como una suerte de precursora del movimiento feminista, y pese a que siempre han existido mujeres que han reclamado la igualdad de posibilidades y de derechos con sus congéneres masculinos, es algo arriesgado homologar el moderno movimiento feminista (que hunde sus raíces a los siglos XVIII-XIX) a postulados sostenidos en la antigüedad remota.

No obstante, en cualquier caso, la lectura que debe hacerse del personaje es el de una mujer independiente en un mundo tradicionalmente dominado por los hombres.

Sobre su padre se conoce poco, disputándose su identidad diversos candidatos.

Igualmente sobre su lugar de origen, pero recordemos que en cualquier caso estamos hablando de mitología, por lo que no es necesario un gran rigor de los datos, puesto que son historias inventadas (aunque en muchos casos pueda subyacer una realidad demostrable, como en el caso del ciclo troyano).

En lo que coinciden todos los relatos es en el abandono de la joven.

Al ser abandonada, inicialmente Atalanta fue adoptada por una osa, que la amamantó y le permitió sobrevivir, hasta que fue encontrada por una partida de cazadores, quienes la adoptaron enseñándole las habilidades de la caza.

Como es de imaginar, Atalanta fue una excelente alumna, ganando rápidamente habilidad con el arco y las flechas.

A medida que iba creciendo, Atalanta también se convertía en una bella mujer, además de ágil, pero a diferencia de otras mujeres presentes en la mitología griega, en vez de adoptar un rol secundario al lado de un compañero masculino (generalmente un héroe, un semidiós, o un dios), Atalanta optaba por consagrarse a Artemisa, manteniéndose virgen.

Su fuerte carácter y su inusual autosuficiencia para una época en la que, como he dicho antes, las mujeres se hallaban supeditadas a los hombres en todo (y que tendrá correspondientes reales como la poetisa Safo de Lesbos, quien buscará la independencia femenina frente a la dependencia del hombre y la igualdad, aunque sea difícilmente equiparable al feminismo moderno, aunque si tal vez una precursora remota) podemos verla en el intento de violación que sufrió por dos centauros, de los que no solamente se defendió exitosamente, sino a los que acabó matando.

También venció en combate singular a Peleo, padre de Aquiles, y fue pieza clave en la cacería del Jabalí de Calidón, aunque sus compañeros masculinos en dicha cacería no querían reconocerlo (ni siquiera participar con ella por su condición femenina).

Una de las características de las historias sobre Atalanta es, precisamente, su lucha constante para ser tenida como una igual por los hombres con los que trata.

Dichas historias tienen, pues, un tono moralizante que empuja a los hombres a tomar en serio las aspiraciones y habilidades de las mujeres, que pueden ser superiores a las suyas, un discurso que, desgraciadamente, no calaría en la sociedad hasta la era contemporánea. Y todavía hay quien es reticente a escucharlo...

Antes de consagrarse a Artemisia, Atalanta había recibido el vaticinio de un oráculo en el que se le decía que, si alguna vez se casaba, sería convertida en animal.

Es por ello, y ya en prevención de que su gran belleza y sus habilidades atrajeran a posibles pretendientes, que puso como condición a todos aquellos que quisieran desposarla el hecho que debían vencerla en una carrera, pero si resultaba ella la vencedora, entonces tendría el derecho de matar a su oponente.

Y pese al riesgo (Atalanta ganó todas las carreras, con la consecuencia ya anunciada para sus rivales perdedores), fueron numerosos hombres quienes la retaron, perdiendo todos ellos... hasta el día en que llegó quien la pudo vencer.

Hipómenes utilizó un ardid para vencer a Atalanta en la carrera, ardid consistente en dejar caer manzanas doradas del Jardín de las Hespérides cada vez que la joven se le acercaba demasiado, que ella recogía encandilada por su brillo.

Con esto, Hipómenes consiguió retrasar a Atalanta hasta que, al fín, ganó la carrera, consiguiendo así la mano de la bella cazadora. Las manzanas habían sido suministradas al joven por Afrodita, la diosa de la belleza y el amor, a quien desagradaba la actitud de Atalanta.

La pareja formada por Atalanta e Hipómenes vivió feliz y muy enamorada hasta el día en que consumaron su amor en un santuario consagrado a Zeus.

El dios padre, escandalizado (y vaya uno para escandalizarse precisamente por esto...) convirtió a la pareja en sendos leones. Se cumplía así el vaticinio del oráculo.

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