Historia de Asclepios

Asclepios, para los griegos, y Esculapio para los romanos, fue la deidad que en las mitologías griega y romana representó a la medicina, siendo un pionero de esta: curando y previniendo enfermedades, y hasta de acuerdo a los mitos de su época, devolviéndole la vida a los muertos!

La medicina es una de las prácticas humanas más antiguas vinculadas con el restablecimiento y la conservación de la salud y la prevención de las enfermedades.

Se propuso desde sus orígenes aliviar dolores y sufrimientos, enseñarle a las personas a vivir en armonía con el medio, a cuidar su cuerpo con la práctica de hábitos saludables, evitar la muerte, y que los ancianos puedan vivir el resto de sus vidas con gran bienestar, entre otros.

La representación iconográfica de Asclepio más extendida lo muestra sosteniendo un báculo o vara con una serpiente enrollada, dicha vara era la que tenía el poder de curación.

Con el tiempo y la extensión del mito, el báculo, se empezó a usar como símbolo en varias organizaciones dedicadas a la prevención de las enfermedades y cuidado de la salud: la Organización Mundial de la Salud, la más emblemática

Fue el hijo de Apolo y de su amante Coronis.

Su padre le confió al centauro Quirón su formación y éste le enseñó las técnicas básicas de la medicina y la caza.

Su asociación con las serpientes no fue casual sino que está en estrecha asociación a su práctica curativa que consistía en liberar unas serpientes que se arrastraban en la habitación de los enfermos y los heridos con el objetivo de transferirles sus poderes curativos.

Con el crecimiento de su reputación, la gente se acercaba a sus santuarios para presentarle sacrificios que le aseguren la cura a sus males.

La familia que formó estaba en estrecha sintonía con su labor: su mujer Epíone calmaba los dolores, sus hijas, Higea, representaba la prevención, Panacea el tratamiento, y sus hijos Telesforo la convalecencia, Macaón y Polidario protegían a los cirujanos y a los médicos

Zeus, ante el flagelo que pudiese concretar su don de devolverle la vida a los muertos, lo asesinó con un rayo y ascendió al olimpo.

Se lo veneró ampliamente en toda Grecia, especialmente en la ciudad de Epidauro donde se logró construir una clásica escuela de medicina.

En dicha ciudad se estableció su santuario más famoso: Asclepeion de Epidauro.

Se especula que el gran médico griego Hipócrates descendía de él.

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