Biografía de Arnaldo Otegi

¿Qué diferencia hay entre un héroe y un villano? Probablemente, la diferencia se encuentra en quién cuenta la historia, si uno del mismo bando o del contrario.

En el caso de Arnaldo Otegi pasa eso mismo: si se lo preguntas a un independentista vasco, probablemente te hablará bien de él, mientras que si la cuestión la diriges a un unionista español, lo más posible es que la palabra “terrorista” salga en la definición que te dará.

Vamos a intentar dar un repaso lo más objetivo posible a su vida y obra.

Arnaldo Otegi nace en Elgoibar, un pueblo de Guipúzcoa, el 6 de julio de 1958, en el seno de una familia de clase media y de marcas ideas socialistas.

Su militancia independentista es no sólo fruto del ambiente familiar, si no también del ambiente mismo de Elgoibar; sobre el 75% de los votantes lo ha sido muy tradicionalmente de fuerzas nacionalistas vascas, mientras que el españolismo explícito ha estado tradicionalmente en una minoría marginal en el municipio y con escasa representación en el ayuntamiento.

No es de extrañar su temprana relación con la organización terrorista ETA, en 1977 a los 19 años, ingresando como militante.

También cabe indicar que la ETA de entonces no era la ETA de la última etapa, ya posterior al régimen del 78, que en opinión de muchos perdió su rumbo con acciones muy encarnizadas y de violencia gratuíta, como la matanza de Hipercor (19 de junio de 1987) o el asesinato de Miguel Ángel Blanco (13 de julio de 1997).

La ETA de entonces era la organización que había dado muerte a Luis Carrero Blanco, segundo del dictador Franco en la estructura del régimen y, por ello, era vista con buenos ojos por muchos sectores antifranquistas, aunque no compartieran su lucha armada ni la lucha por la independencia del País Vasco.

Su ingreso en la banda armada se produjo en la rama político-militar, que fue disuelta en 1981, año en el cual pasó a formar parte de ETA militar.

Es una constante en los movimientos armados de lucha guerrillera o terrorista: su división interna. Pasó en Irlanda a principios del siglo XX, pasó en Israel antes y poco después de su independencia, y en tantas otras partes.

En 1983 Otegi sería detenido por la policía Francesa y, en 1987, extraditado a España tras ser detenido nuevamente por las autoridades galas. En España sería juzgado en 1989 por el secuestro de Javier Rupérez, secretario general de la UCD, y el intento de secuestro de Gabriel Cisneros, del mismo partido.

Fue absuelto del cargo ya que Repérez no pudo identificar a sus captores, pero fue condenado a seis años de cárcel por el secuestro de Luis Abaitua, un directivo de la multinacional Michelin.

Fue durante su estancia en prisión que Otegi se licencia en Filosofía y Letras.

Finalmente, salió en libertad en 1993, entrando inmediatamente en política con Herri Batasuna, organización independentista vasca de izquierda. En 1995 llegaría al parlamento Vasco tras sustituir a una compañera de partido, Begoña Arrondo, condenada por haber colaborado con ETA.

En 1997 salta a la dirección del partido en sustitución, también, de los dirigentes de la Mesa Nacional, que habían sido detenidos por la difusión de un vídeo de ETA durante la campaña electoral.

El pensamiento de Otegi ya giraba entonces desde la lucha armada hacia la resolución pacífica del conflicto en Euskadi, y buena muestra de ello es la firma del Pacto de Estella en 1998, que llevaba a la declaración de una tregua por parte de ETA.

Otegi miraba hacia la resolución del conflicto del Ulster como un modelo que se podía aplicar en el País Vasco.

Los primeros años del siglo XXI parecen ser un tiempo de cambios, e incluso el gobierno del Partido Popular, nacionalista español, tiene que admitir las negociaciones encubiertas que ha venido manteniendo con el grupo terrorista para hallar un camino hacia la paz.

En un gesto insólito, el presidente del gobierno hasta 2004, José María Aznar, habla de la “organización de liberación vasca” en vez de grupo terrorista, rompiendo con la retórica habitual del discurso gubernamental.

Ello no impide que en 2004 Otegi sea condenado a 15 meses de prisión por enaltecimiento de terrorismo, una sentencia de la que sería absuelto en 2007. También en 2005 hay un amago de entrada en prisión, de la que finalmente se libra abonando la correndiente fianza, lo mismo que pasaría al año siguiente acusado de inducir actos violentos en el contexto de una huelga.

Sí volvió a entrar a prisión (de junio de 2007 a agosto de 2008) por enaltecimiento del terrorismo. No sería la última vez, en lo que ha ido siendo un reguero de condenas que aquellos próximos al independentismo vasco han calificado como de persecución política.

Pese al aparente clima de diálogo, en 2003 Batasuna (sucesor de Herri Batasuna, que se había refundado en 2001) había sido prohibida siguiendo la ley de partidos, que obligaba a las organizaciones políticas a condenar el terrorismo.

En 2006 el proceso de paz parecía saltar por los aires con una explosión de bomba en la terminal 4 del aeropuerto de Barajas (Madrid), atentado reivindicado por ETA.

Pero el peor mazazo sobre Arnaldo Otegi aún tendría que llegar...

En 2009 se le sentencia por el intento de reconstruir Batasuna, una condena a diez años de prisión, que cumplirá hasta su liberación en 2016.

Durante su cautiverio, en 2010, ETA anunciaría una tregua que un año más tarde se convertiría en el cese de la actividad armada, lo que llevaba implícita la negociación de la paz.

Pese a los intentos por establecer una comisión mediadora y un marco de diálogo, las continuas negativas del gobierno español (que prefiere, como una buena parte del arco político del país, derrotar y no negociar con ETA y su entorno) ponen en riesgo más de una vez el proceso de paz.

Al salir de prisión, Otegi empieza a trabajar como secretario general de Sortu, la nueva organización política de la izquierda abertzale (como se denomina a los independentistas en euskera).

En 2017, esta cede el paso a EH Bildu, de la que Otegi es actualmente (*diciembre de 2018) su coordinador general.

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