Biografía de Anthony Quinn

Recordado como uno de los actores más importantes de la etapa clásica del cine norteamericano, Anthony Quinn nació en México y desde muy pequeño fue llevado a vivir al sur de Estados Unidos. En su carrera artística se encuentran numerosos éxitos de taquilla así como también varios films con gran aceptación de las críticas más audaces. Gracias a su porte y su fuerte personalidad, Quinn es sin duda alguna uno de los artistas más celebrados del siglo XX.

Un origen poco conocido y un destino maravilloso

Aunque la mayor parte de su vida Anthony Quinn vivió en Estados Unidos, pocos saben que este gran actor nació en la localidad de Chihuahua, México, en el año 1915. Debido a los turbulentos años que en aquel país se vivían por aquel entonces debido a la Revolución Mexicana y también debido a la pobreza en la que vivía la masa de campesinos y trabajadores mexicanos, la madre de Anthony decidió cruzar la frontera junto a sus dos hijos y pasar a vivir al país del norte en busca de oportunidades. Allí se reencontraría con su marido, soldado de la Revolución, y la familia se reorganizaría en el estado de Texas.

Los primeros años de la vida de Anthony se caracterizaron por la necesidad de trabajar con el objetivo de ayudar a la economía familiar. Las experiencias laborales obviamente eran de casi explotación y de mucha exigencia. Al pasar los años la familia pasa a Los Ángeles y allí, muy lentamente, comenzaría el contacto con el mundo del arte y la actuación. Cumpliendo diversos trabajos, intentó desde su juventud acercarse a personalidades del mundo de Hollywood sin mucho éxito.

El debut teatral y la carrera al estrellato

Su insistencia y su decisión para encaminar su futuro fueron dos de los elementos que más destacaron en el caso de Anthony Quinn. Comenzó a realizar sus primeros papeles como extra o personajes secundarios en obras de teatro de Los Ángeles, para luego pasar a películas menores. Debido a su origen étnico y a sus características físicas la comunidad artística de Hollywood lo miró por mucho tiempo con desprecio, incluso después de que en el año 1947 lograra la ciudadanía estadounidense.

Su primer éxito se daría al reemplazar al enorme Marlon Brando en la obra teatral “Un Tranvía Llamado Deseo” y desde entonces, en 1947, comenzaría a ser visto con otros ojos por directores y productores de Hollywood. Con mucho esfuerzo y talento pudo escapar de los típicos roles de latinos y con el tiempo se convirtió en un actor reconocido por sus propias fortalezas, protagonizando decenas de películas a lo largo de toda su vida. Recibió numerosos reconocimientos y ganaría en dos oportunidades el mayor premio al que todo actor aspira: el Óscar. En 1952 recibiría el galardón por “¡Viva Zapata!” y en 1956 por “El Loco del Pelo Rojo”. En su adultez sería convocado para realizar películas en diversos países de Europa: tanto Italia como Francia, Alemania y España lo tendrían en cuenta para grandes producciones.

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