Biografía de Alfonsina Storni

Con un triste y trágico final, la vida de Alfonsina Storni ha sido siempre elemento de interés tanto para quienes se han deleitado con su poesía como para quienes han visto en ella una figura moderna y con actitudes renovadoras para la época. La famosa poetisa vivió su juventud a principios del siglo XX, cuando la Argentina era un hervidero de transformaciones, cambios y modernidades.

Desde joven eligió seguir una vida profesional, lo cual fue siempre un elemento disruptivo en una sociedad en la que las mujeres acostumbraban cumplir el mandato social del hogar y la familia.

De Suiza a la Argentina: la infancia sensible y un destino rebelde

Alfonsina Storni nació en Suiza, en el año 1892. Su nacimiento tuvo lugar en un momento en el que sus padres se encontraban de viaje en ese país, pero a los pocos años de nacida la familia retornó al país americano y allí continuó Alfonsina el resto de su vida.

En la Argentina, su hogar fue en la provincia de San Juan. Allí sus padres tenían una pequeña empresa familiar que les permitió manejarse con cierta comodidad y le dio a Alfonsina la posibilidad de estudiar e incluso de imaginar un futuro diferente al de las muchachas de su edad en la época.

Los años siguientes encontrarían a Alfonsina también en la ciudad de Rosario ya que su familia, buscando horizontes económicos prometedores, cambiaba de residencia cada tanto. Mientras pasó los años de su juventud y sus primeros momentos de adultez, Alfonsina combinaba las tareas de la casa a la que obviamente estaba destinada con espacios íntimos y personales. La poesía, la lectura, la escritura se convirtieron en sus refugios y lentamente fue despertando en ella el sueño de dedicarse a esas tareas, lejos de las fronteras del hogar.

Un mundo interior muy profundo

Como ha ocurrido con muchos de los grandes artistas que la Humanidad ha dado, Alfonsina mostró un gran talento para la poesía debido a que su mundo interior era muy rico y profundo, tanto que a veces su entorno no lo lograba ver y no reconocía las palabras que podían salir de su corazón.

A medida que su trabajo literario se fue consolidando, Alfonsina fue perdiendo más y más paciencia en pasar sus días confinada a los límites de la casa y a las tareas domésticas. Así fue que en el año 1909 dejó su hogar y rápidamente encontró trabajo de docente en una escuela rural de la localidad de Coronda, en Santa Fe.

En 1911 llegó a Buenos Aires, estimulada por sus compañeras docentes y conocidas a dedicarse a la poesía de manera profesional. Al poco tiempo pudo publicar sus versos en revistas literarias y así lentamente comenzó a darse a conocer en un mundo donde abundaban las miradas masculinas.

Sin embargo, sería reconocida por el enorme poeta Rubén Darío, quien se interesó por publicar parte de su obra. Ya para la década de 1920 publicaba sus propios libros con mayor reconocimiento, lo cual le permitió codearse con importantes artistas de la época.

Alfonsina sufrió un cáncer de mama que pudo ser operado en 1935. Su estado de salud y otros elementos de su vida privada como por ejemplo los desamores así como también el difícil trabajo de ganarse la vida siendo poetisa, son considerados como aspectos que contribuyeron al desequilibrio emocional que sufrió en los últimos años.

En octubre de 1938, Alfonsina decidió terminar con su vida ahogándose en el mar de la ciudad balnearia de Mar del Plata. Desde entonces, su obra, sus convicciones, su lucha por los derechos de la mujer y de las escritoras mujeres especialmente son un importante legado para la identidad cultural argentina y latinoamericana.

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