Biografía de Akenatón

Akenatón fue un faraón egipcio que pasó a la historia por la inédita reforma religiosa que promovió en el Antiguo Egipto y que fue tomada por la sociedad como una auténtica revolución. Sustituyó la amplia red de deidades que habían dominado el culto de la región por 1.500 años, y decretó a Atón, dios del sol, como el único dios del Antiguo Egipto al que la población debía adorar obligatoriamente.

Atón se comunicaba directamente con Akenatón y su esposa, únicos intermediarios suyos en la tierra, que además asumían características divinas.

Fue un pionero en imponer un culto monoteísta en aquella época, desafiando absolutamente el status quo vigente y anticipándose a los futuros cultos de esta clase: judaísmo, Cristianismo e Islamismo.

Su reinado inicio alrededor del año 1353 A.C., época de máximo esplendor del Imperio, a razón de su supremacía comercial, militar y cultural

Sucedió a su padre, Amenhotep III, y fue el décimo faraón de la famosa Dinastía XVIII (1550-1295 A.C.).

No solamente desafió los usos y costumbres en materia religiosa también lo hizo en otras cuestiones, como cuando le dio a su esposa Nefertiti el título de Gran Esposa Real que le reportó las mismas atribuciones de poder que ostentaba el faraón

Por otro lado, decidieron dejar la ciudad y capital de Tebas y establecerse en la actual Amarna, donde construyeron de cero una ciudad a su medida, y según el designio de Atón.

Dicha ciudad recibió el nombre de Akenatón y de la nada se levantaron lujosos templos y palacios para acoger a los gobernantes; el Gran Templo de Atón era monumental, medía 800 metros de largo.

Su reinado que duró unas dos décadas gozó de luces y sombras.

Hacia el final de su gobierno se tornó intolerante hacia aquellos que no abandonaron el culto politeísta, los mandó a perseguir y a destruir todas las imágenes de los dioses paganos

Destinó todos los esfuerzos militares a perseguir a los que no adoraban a Atón y en ese afán hizo que su reino perdiese dominios y poder frente al mundo que cuando asumió estaba rendido a sus pies.

También sufrió muchas tragedias familiares, entre ellas la muerte de algunas hijas y la de su amada esposa Nefertiti.

Fue padre de otro famoso faraón perteneciente a la Dinastía XVIII: Tutankamón

Si bien el reinado de Tutankamón fue corto, su figura cobró notoriedad en el siglo XX (1922), cuando el egiptólogo Howard Carter descubrió su tumba, casi intacta, y repleta de pertenencias suntuosas (joyas, armas, muebles, herramientas) que permitieron conocer muchas costumbres de los faraones.

Su esposa Nefertiti ocupó un lugar destacado en su gobierno y en la historia de Egipto, como consecuencia de ese poder que le delegó su esposo, y asimismo por su belleza física, que fue destacada por los investigadores como deslumbrante.

Habría tenido una esposa en un segundo plano llamada Kiya.

Su muerte, que habría sucedido en 1336 A.C., significó el final de su revolución religiosa y territorial, ya que sus sucesores restauraron el politeísmo y abandonaron la ciudad que lo cobijó.

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